El duro discurso de Llaryora intensificó la confrontación y aceleró la campaña
El vehemente discurso que el gobernador Martín Llaryora dio en Laboulaye durante la apertura de sesiones de la Legislatura no fue uno más: no sólo contuvo una alta dosis de política sino principalmente de invitación a la confrontación. El mandatario no dio un discurso institucional ni formal, no se limitó a rendir cuentas, sino que habló desde la trinchera, como si en vez de inaugurar el período de sesiones estuviera inaugurando la campaña electoral de 2027. Fue muy crítico con la oposición, con acusaciones de alto voltaje: mientras Luis Juez, Rodrigo de Loredo y Gabriel Bornoroni lo miraban, Llaryora trató al líder del Frente Cívico de cómplice de los narcos y lo acusó de encabezar un boicot a la gestión desde el Tribunal de Cuentas; al radical casi lo ridiculizó al decir que su partido pronto no tendrá ni concejales y lo cuestionó por hacer circular un video hecho con IA en el que le hacían decir a Llaryora declaraciones que no hizo jamás. «Ganen las elecciones y gobiernen ustedes. Pero dejen de hacer papelones», les disparó el gobernador.
Por supuesto, ni De Loredo ni Juez tardaron demasiado en responderle. Dijeron que vieron a un gobernador sacado, histérico, que sabe que está en la antesala de una derrota y que quiere aferrarse al poder. «No soporta que lo controlen», dijo el senador. La pelea entre el gobernador y la oposición se desató cuando los vocales del Frente Cívico en el Tribunal de Cuentas, donde esa fuerza opositora tiene mayoría, frenaron la licitación para la compra de 15 drones policiales por un total de 7 millones de dólares.
Lo que hizo el discurso del gobernador fue elevar el tono de la discusión política en Córdoba. Y fue en un ámbito que suele ser más institucional que político: la apertura de sesiones suele usarse para repasar lo que se hizo y anticipar lo que vendrá en materia de gestión. Llaryora habló de que el año próximo seguirá bajando los impuestos y anunció la suba de la jubilación mínima provincial a 800 mil pesos, pero si hubo un distintivo en el discurso fue la carga explosiva de sus palabras hacia la oposición. «Voy a hablar con Milei para que atienda a los libertarios cordobeses así dejan de inventar cosas», dijo Llaryora. En todo momento, cada vez que el gobernador los destrataba, la transmisión oficial mostraba las caras inmutables de Juez, De Loredo y Bornoroni.
La consecuencia más directa de ese discurso será una aceleración de los tiempos en Córdoba. La campaña no arrancará el año próximo sino que comenzó ya este 1 de febrero. Llaryora no dejó correr el tiempo ni pateó la disputa política para más cerca de las elecciones: se paró en el ring para dejar en claro que buscará la reelección y subió a todos los opositores. Fue no sólo el inicio de la campaña sino la inauguración de otro estilo: uno que demuestra que Llaryora está dispuesto a ir a la pelea frontal, con acusaciones cruzadas, con capítulos judiciales si hace falta, y con una batería de anuncios de alto impacto. El gobernador está dispuesto, y quedó claro en Laboulaye, a usar todos las herramientas que tiene a su alcance para dar la pelea de 2027.






