Frente a la polémica del Indec, un dato curioso: con la nueva metodología, en Córdoba la inflación de enero hubiese dado menos

En medio de la polémica por la postergación del cambio en la metodología de medición de la inflación que a último momento decidió el Gobierno, presumiblemente por el impacto de la nueva canasta en los próximos meses, cuando se ajusten nuevamente las tarifas de los servicios públicos, el Centro de Almaceneros de Córdoba decidió publicar su cálculo de precios de enero con ambos esquemas: el que regía hasta diciembre y el que debía comenzar en enero y quedó postergado.

El primer dato es que la inflación con el viejo esquema dio más que si se hubiese cambiado la metodología. Con el primero (basada en la ponderación de los rubros conforme a los resultados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-18) arrojó un 2,67% para enero en Córdoba y con el segundo (con una canasta en base a gastos de los hogares de 2004-2005) dio 2,53%.

«Cabe destacar que la metodología basada en la ENGHo 2017-2018 se encuentra alineada con estándares internacionales de medición inflacionaria, incorporando la clasificación del consumo individual por finalidad (COICOP 2018), lo que permite una representación más actualizada y desagregada de los patrones de gasto de los hogares argentinos», remarcó el Centro de Almaceneros a la hora de explicar los motivos por los cuales decidió publicar con los dos esquemas su habitual informe.

En el trabajo destaca que desde el punto de vista analítico, la postergación de la actualización metodológica no parece responder a variaciones puntuales observadas durante enero de 2026, dado que el resultado inflacionario calculado bajo la metodología vigente arroja valores levemente superiores respecto del nuevo esquema. Sin embargo, hacia adelante, el proceso de recomposición tarifaria y la progresiva reducción de subsidios a los servicios públicos podrían generar una mayor incidencia del rubro “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” dentro de la estructura del índice, con potencial impacto alcista en la medición inflacionaria, particularmente en el corto y mediano plazo.

En este marco, los resultados obtenidos por el IETSE indican:

  • Inflación enero 2026 (ENGHo 2017-2018): 2,53%
  • Inflación enero 2026 (ENGHo 2004-2005): 2,67%

Por cuarto mes consecutivo, el rubro “Alimentos y bebidas no alcohólicas” se consolidó como el principal impulsor de la inflación, registrando una variación mensual del 3,3%. Este comportamiento confirma la persistencia de presiones inflacionarias en bienes esenciales, lo que permite proyectar una dinámica de inflación mensual difícilmente inferior al 2% durante el primer cuatrimestre del año, aun dentro de un contexto general de desaceleración nominal.

Líneas de pobreza e indigencia

La medición por ingresos elaborada por el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas del Centro de Almaceneros (IETSE), ubicó la línea de pobreza para un hogar tipo en:

$ 1.717.152 (metodología ENGHo 2017-2018)

$ 1.719.496 (metodología ENGHo 2004-2005)

En tanto, la línea de indigencia alcanzó los $ 933.870, «valores que continúan evidenciando el elevado costo de acceso a bienes y servicios esenciales y los desafíos estructurales que enfrentan amplios sectores de la población para sostener condiciones mínimas de bienestar», remarca el informe.

Indicadores sociales – Hogares

Los resultados de la Encuesta de Hogares del IETSE, basada en 2.500 casos efectivos, reflejan un deterioro sostenido de las condiciones sociales, particularmente en materia de seguridad alimentaria.

Entre los principales indicadores se destacan:

  • El 57% de los hogares no pudo acceder satisfactoriamente la totalidad de la Canasta Básica Alimentaria.
  • Entre quienes sí lograron cubrirla, el 71,7% requirió asistencia estatal directa o indirecta.
  • En el 11,1% de los hogares, al menos un integrante debió reducir su ingesta diaria a una sola comida o directamente dejó de alimentarse durante algún momento del mes.
  • El 20,3% de los hogares debió solicitar alimentos o asistencia económica para poder alimentarse.
  • El 21,5% manifestó haberse quedado sin alimentos en algún momento de Enero.
  • El 31,4% reportó situaciones de hambre no satisfecho.
  • El 51,9% redujo las ingestas diarias de alimentos, siendo la cena la principal comida eliminada.
  • El 88,1% de los hogares financió la compra de alimentos mediante tarjetas de crédito, al fiado o con dinero prestado, mientras que sólo el 10,9% pudo afrontar estos gastos sin recurrir a financiamiento.

«Estos indicadores vuelven a mostrar que la seguridad alimentaria se encuentra crecientemente sostenida sobre mecanismos de endeudamiento y asistencia pública, configurando un escenario social de alta vulnerabilidad estructural», advierte el trabajo.

Consumo y actividad comercial

Durante enero de 2026, la actividad del comercio minorista de ventas de alimentos continuó exhibiendo signos contractivos. Las ventas en volumen registraron una caída interanual del 8,2%, profundizando la tendencia recesiva observada durante el último trimestre de 2025.

Una de las razones del derrumbe sostenido es que «la persistencia de tasas de inflación superiores a la recomposición de ingresos reales continúa deteriorando el poder adquisitivo de los hogares, limitando su capacidad de consumo».

Asimismo, el comportamiento del consumo evidencia una creciente sustitución hacia productos de menor calidad, reducción de volúmenes de compra y mayor utilización de financiamiento comercial, factores que presionan sobre la rentabilidad y sostenibilidad de los pequeños y medianos comercios.

A modo de conclusión

El informe del Centro de Almaceneros remarca sobre el final que el proceso de desaceleración inflacionaria de 2025 respecto al año anterior, «constituye un dato relevante desde el punto de vista macroeconómico. Sin embargo, su impacto positivo aún no logró trasladarse a los indicadores sociales ni a la dinámica del consumo interno».

Y agrega: «La coexistencia de inflación en niveles persistentes, recomposición tarifaria, caída del poder adquisitivo y contracción del consumo configuran un escenario de transición económica, en el cual los costos del ajuste continúan recayendo con mayor intensidad sobre los sectores medios y vulnerables».

Y cierra: «En este contexto, resulta fundamental el diseño de políticas públicas que permitan compatibilizar los objetivos de estabilización macroeconómica con instrumentos que favorezcan la recuperación del ingreso real, la reactivación del mercado interno y la sostenibilidad del entramado productivo y comercial».

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