La reacción del Gobierno: armó una mesa política con Karina, Martín Menem y Santiago Caputo
Así como el resultado electoral en la provincia de Buenos Aires sorprendió a propios y extraños por la magnitud del triunfo que logró el Frente Patria sobre La Libertad Avanza, con una distancia de 13 puntos porcentuales entre una fuerza y otra, no menos sorprendente fue la reacción que mostró al día siguiente el Gobierno con el armado de una mesa política que integró con Karina Milei, Martín Menem, Santiago Caputo, Manuel Adorni, Guillermo Francos y Patricia Bullrich, conducida por el propio presidente Javier Milei.

La sorpresa estuvo dada porque, tras el fracaso electoral que permitió al kirchnerismos recobrar fuerzas y volver a ponerse en carrera en términos políticos, muchas de las miradas se posicionaron sobre los responsables del armado político de La Libertad Avanza, en particular, el clan Menem y Karina Milei, que se ubicó en el centro de la escena como armadora del oficialismo en gran parte de las elecciones de este año con dos rotundos fracasos en las últimas semanas: Corrientes, donde LLA quedó tercera; y ahora Buenos Aires. La especulación hacía prever que difícilmente el Presidente expulse del Gobierno a su hermana, pero tanto Lule Menem como Martín Menem (acompañó a Karina a Corrientes y se sacó la foto junto a ella y los dirigentes del Pro, Cristian Ritondo y Diego Santilli cuando firmaron el acuerdo para encarar la elección bonaerense) parecían tener los días contados. A Lule como asesor presidencial se lo imaginaba fuera de esa órbita; mientras que con Martín se creía que no tendría más protagonismo político y hasta que perdería la presidencia de la Cámara de Diputados. Sin embargo, el Presidente parece ratificarlos y traerlos más cerca con el armado de la mesa política nacional de LLA.
El propio Milei se encargó el domingo a la noche de remarcar los errores políticos que se habían cometido y causado la tragedia electoral. Y hasta remarcó que habría una profunda autocrítica, dejó trascender posibles cambios, pero ratificó con firmeza el rumbo económico, que no se movería un ápice. Sin embargo, al parecer, no sólo mantendrá el norte de la economía tal como lo planteó en su momento y que llevó al Gobierno a aplicar la motosierra en universidades, discapacitados y paralizar durante 20 meses la obra pública para garantizar el equilibrio fiscal; sino que ahora ratifica también a sus operadores políticos, a pesar de los resultados y a casi 50 días de las elecciones nacionales de medio término donde se renueva la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.






