Soledad Nívoli: «Esperamos 49 años para darle a mi papá la despedida que se merecía»
El ucachense Mario Nívoli fue secuestrado en Córdoba, delante de su familia, el 14 de febrero de 1977. Nunca más regresó. Ahora, después de 49 años, su familia pudo por fin despedirlo: fue el primero de los 12 identificados en las excavaciones que se hicieron y se siguen haciendo en el campo clandestino de La Perla.
María Soledad Nívoli, su hija, que entonces tenía apenas unos meses de vida, relató a Entrelíneas que fue una noticia shockeante pero también un gran alivio. «No vamos a heredarles a nuestros hijos la responsabilidad de una búsqueda», relató.
«Es inmenso este hallazgo: la posibilidad de cerrar una búsqueda que duró tantos años. A uno no le entra en la cabeza la cantidad de cosas que pueden pasar en 49 años de vida, como es el caso de nuestra familia. Fueron 49 años que tuvo que esperar mi papá para que podamos darle esa despedida, para homenajearlo como se merece. Tiene muchísimas significaciones en muchos niveles, aspectos, pero en el nivel de nuestra familia es un alivio la posibilidad de cerrar una historia de búsqueda y de espera que es tan angustiante. También el alivio por no heredarle a nuestros hijos, o a las otras generaciones, la responsabilidad de una búsqueda. Eso es muy aliviador, a pesar de que sabemos que miles de personas todavía esperan ser identificadas y cerrar esa historia de búsqueda», contó Soledad.
La mujer también detalló cómo se inició el proceso que terminó con la identificación de Mario. «Por suerte tengo una muy querida amiga, Mirna, que nos puso en contacto con Graciela Geuna, que es una parte súper central y fundamental de nuestro equipo de querellantes que conformamos el año pasado. Graciela pudo encontrar también a su querido Jorge gracias a la medalla que fue también hallada en esa campaña del año pasado y gracias a ese contacto con Graciela me impliqué en esta búsqueda. Tuvo que ver con formar el colectivo, con constituirnos como querellantes, es una causa que tiene un montón de años y que tuvo un impulso importante a partir del año pasado por ese hallazgo del departamento de geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto en la figura de Guillermo Sagripanti. Ellos encontraron esa foto de archivo de la que tanto hablamos en estos días que permite tener una hipótesis más certera de la búsqueda. En esas 14 mil hectáreas, que todavía están bajo poder militar, se supo siempre que había una fosa común que luego fue removida. Pero los perpetradores jamás hablaron de dónde habían enterrado y después escondido los cuerpos. El hallazgo fundamental de Sagripanti tiene que ver con una foto satelital de 1979 que a él le permite identificar estos rastros antrópicos, que tienen que ver con el movimiento de terreno en el radio de 10 hectáreas, que es donde se decide empezar a excavar», señaló Soledad.
«La noticia me sorprendió muchísimo. No esperaba que fuera mi papá. Fue shockeante y muy movilizante». Nosotros habíamos recibido el informe las 26 familias», declaró.





