Cumplir compromisos para consolidar una normalidad económica
Si de algo carece de manera crónica la Argentina es de confianza internacional. Los sucesivos incumplimientos de sus obligaciones -con un Congreso que aplaudía un default-, los socorros financieros que necesitó de manera sistemática y el desmanejo de sus cuentas como raíz de los problemas, calaron hondo en la reputación del país y eso hizo todo mucho más difícil y especialmente más costoso. Porque a los problemas sobrevenían soluciones que en más de una ocasión agravaban la situación. Hoy quedan pocos argentinos que hayan vivido períodos de estabilidad sostenidos.
Ese transitar turbulento fue erosionando sin pausa el potencial del país, que no carece de recursos, pero que siempre fueron insuficientes a la luz del desorden profundo de la administración y las prioridades.
No fue poco tiempo, fueron décadas que llevaron a la Argentina de ser una nación promisoria a otra olvidada en el concierto mundial. Recuperarse de todo ese deterioro acumulado no es sencillo ni rápido. Haciendo las cosas en el sentido correcto, demandará esfuerzo y tiempo. Pero claramente es la única opción valedera.
No hay camino sin costo, y entonces hay que concentrarse en las cargas y las mejores estrategias para sortear el fango.
En ese sentido, el Gobierno viene dando pasos importantes, más allá de que siempre hay, y habrá, decisiones discutibles, polémicas y que generen tensión. En política pública suele haber efectos colaterales no deseados. Pero uno de los primeros pasos que dio la actual gestión es reforzar los recursos para los sectores más vulnerables, algo que casi nadie discute. Sí se puede debatir si es suficiente.
Y luego, avanzó en la reducción de impuestos, algo que el sector privado y las familias reclamaban para bajar costos y no tener que pagar mucho más por productos que en otros países son mucho más baratos. De nuevo, se puede discutir la velocidad utilizada para bajar la presión tributaria, pero el rumbo es correcto. De hecho, la eliminación del Impuesto País o el recorte de retenciones son ejemplos de 2025. Falta un largo camino aún.
En el mientras tanto, también fue trabajando en la generación de confianza, y esta semana consolidó otro paso en esa dirección al cumplir con un importante vencimiento de deuda por 4.200 millones de dólares, lo que despeja dudas en el mercado y genera condiciones más favorables para comenzar a “rollear” los próximos vencimientos con tasas más beneficiosas. Eso, dejaría al crédito mucho más accesible por su impacto en el riesgo país, que debería seguir bajando.
Es parte de una normalización necesaria para que el país recupere el sendero perdido hace mucho tiempo. No es gratis, pero es imperioso hacerlo.
Porque la confianza es el sinónimo de la tasa de interés que debe afrontar el país. Argentina la perdió hace tiempo y para recuperarla debe dar sólidas muestras de un cambio de raíz en la administración de lo público.
Cumplir con los compromisos, aún cuando fueron asumidos hace tiempo y por otras administraciones, es una señal potente de un Estado que garantiza continuidad, más allá de los gobiernos. Es un pilar importante para brindar previsibilidad al mundo.
Resta mucho camino por delante en materia tributaria, laboral, de infraestructura. Todas urgencias que se deben ir administrando para llegar a destino. Pero sin lugar a dudas que lo realizado es importante para sentar las bases con un contexto más ordenado, donde tomar decisiones tenga un mayor margen de previsibilidad y eso permita que la economía suelte marras y fluya. Allí, explotar el potencial estará más cerca y dejará de ser un sueño como hasta ahora.



