«Llegamos a hacer el embargo y la planta estaba sin luz»: el relato del abogado de los trabajadores de Avex

El abogado Juan Manuel Sanmartino es quien mejor puede describir hoy, desde adentro del expediente, lo que está ocurriendo en la planta de Avex, en Reducción. Representa a una decena de trabajadores del grupo empresario que conforman Granja Tres Arroyos, Avex y Wade, y fue parte de la última medida judicial concretada en el establecimiento.

Sanmartino relató que, al presentarse a ejecutar un embargo preventivo en la planta, se encontraron con una situación que no esperaban: el establecimiento no tenía suministro eléctrico. El servicio había sido cortado por falta de pago.

Para el letrado, ese detalle no es anecdótico. Es la confirmación material de lo que los trabajadores vienen denunciando y de lo que los números del grupo ya anticipaban: un holding con cheques rechazados por 103.000 millones de pesos.

Consultado por la situación concreta de sus representados, Sanmartino enumeró un cuadro que excede largamente la falta de sueldo. Los trabajadores no perciben sus salarios ni cobraron el aguinaldo. Tampoco cuentan con obra social activa ni registran aportes jubilatorios.

El punto que el abogado remarcó con mayor preocupación es otro: en algunos casos, ni siquiera se están depositando las retenciones por cuotas alimentarias ordenadas por la Justicia. Es dinero que se descuenta del salario por mandato judicial y que debe girarse a terceros, habitualmente hijos menores. Cuando ese depósito no se realiza, el incumplimiento de la empresa termina alcanzando a familias ajenas al conflicto.

Sanmartino también advirtió sobre la falta de cobertura de riesgos del trabajo. Sin ART, cualquier accidente dentro de la planta deja al empleado completamente desprotegido, en una actividad industrial que no está exenta de riesgos.

A eso suma un problema cotidiano y muy concreto: la planta está a 22 kilómetros del centro y hoy son los propios trabajadores quienes deben costear el transporte para llegar a su puesto. Es decir, explicó el abogado, gastan de su bolsillo para ir a trabajar a un lugar donde no están cobrando.

En el plano procesal, Sanmartino explicó por qué la prioridad es trabar embargos cuanto antes. El temor que guía la estrategia es que la empresa se presente en concurso de acreedores en Buenos Aires.

Si eso ocurre, señaló, el trámite se trasladará fuera de la jurisdicción local y la recuperación de los créditos laborales se complicará de manera sensible: los reclamos de los trabajadores pasarán a integrar un universo mucho más amplio de acreedores, sujeto a plazos, verificaciones y jerarquías que pueden extenderse durante años. De ahí la carrera por asegurar bienes ahora, mientras todavía hay algo para asegurar.

Sanmartino recordó además el origen de la planta en Reducción y cómo el grupo Tres Arroyos tomó el control tras la salida de los capitales brasileños que la habían impulsado, un cambio que en su momento se leyó como garantía de continuidad para una fuente de empleo regional clave.

El desenlace, lamenta, es el que hoy describe el expediente: una planta sin luz, decenas de familias sin ingresos y un reloj judicial que corre en contra.

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