«Los agentes económicos tienen un fenomenal nivel de desconfianza y es uno de los problemas estructurales de la economía»

El economista José María Rodríguez, docente de la UNC y de la UCC, analizó el complejo contexto económico y la relación entre el proceso inflacionario y el nivel de actividad. En ese contexto, el especialista remarcó que «en el principal capítulo económico que se fijó el Gobierno en sus comienzos, como fue la inflación, tuvo éxito en el primer tramo cuando logró bajarla del 25% mensual al orden del 2,5%. Como la experiencia marca, reducir esa altísima inflación es más o menos sencillo, lo dificultoso es luego continuar esa senda al arribar a tasas del 2,5 o 2 por ciento mensual; que es lo que estamos viendo. Eso no es sencillo y va a llevar posiblemente bastante tiempo», explicó en diálogo con EntreLíneas.

En paralelo, Rodríguez indicó que «aparecen los problemas microeconómicos. Cuando se estabiliza la macro asoman las dificultades de la micro y especialmente aquellas asociadas a la actividad. A la actividad económica hay que analizarla en el marco de un plan de estabilización y a la luz de un proceso de reformas bastante profundo que está llevando adelante el Gobierno, con apertura económica y desregulación de los mercados. En ese contexto, la actividad mostró signos de debilidad, con sectores que traccionan como el campo, la energía y la minería, que van a tener mayor relevancia todavía hacia adelante. Por el otro lado hay sectores que están sufriendo, como la industria urbana o la construcción. Esto muestra un cambio estructural significativo en la producción argentina, que además tiene un impacto sustancial desde el punto de vista territorial y geográfico porque los grandes focos de expansión están alejados del Gran Buenos Aires», alertó el economista.

Y agregó: «Entre las opciones de actividad o inflación, el elemento central es la confianza. En Argentina todos los agentes económicos tienen un fenomenal nivel de desconfianza y es uno de los problemas estructurales de la economía. Bajar la inflación mejorando la confianza es sencillo, sin embargo cuando la confianza se deteriora la relación entre actividad e inflación es mucho más difícil. Lo vimos el año pasado durante el proceso electoral y la necesidad de intervención de Estados Unidos con Bessent. Ahí el Gobierno debió aumentar muy fuerte las tasas y eso pegó fuerte en la actividad y el consumo cayó».

Por último, Rodríguez apuntó que «el consumo no tuvo una caída muy estrepitosa, pero sí cuando se estabiliza la economía el consumidor empieza a tomar otro tipo de decisiones. En un contexto de alta inflación como la de 2023 o 2024, el consumo buscaba desprenderse de los pesos; cuando se estabiliza la economía cambia la idea de stockearse y hay un consumo más racional».