«A los industriales nos pasa algo raro, apoyamos muchas cosas que hace el Gobierno que al mismo tiempo nos perjudican»

El empresario industrial, directivo de Bio4 y ex funcionario nacional y municipal de Río Cuarto, Germán Di Bella, admitió que se quedó un poco con las ganas de continuar en la Secretaría de Agricultura porque admite que le tocó «la peor parte, la de despedir gente». Pero al mismo tiempo, asegura que ese paso por «el otro lado del mostrador» le permitió conocer también a los empresarios desde otra óptica y advertir que muchas veces también llegan pidiendo privilegios a las oficinas estatales. En cuanto a su rol en la Secretaría de Desarrollo Económico de Río Cuarto, dijo que se hizo mucho, pero que finalmente siempre pesa la mirada del intendente y que para modelar una ciudad hay que conducir el municipio, «ganar una elección».

Di Bella es hoy vicepresidente del sector industrial del Centro Empresario (Cecis) y desde allí no esquivó el debate nacional que se generó entre el Gobierno y los industriales como Paolo Roca o Madanes Quintanilla. «También hay un tema de no haber reinvertido en la Argentina porque si estuvieron cobrando 3 veces más por un mercado cautivo, en ese tiempo podrían haber invertido y aprovechar a ser competitivos al máximo. Cuando escucho lo de Fate, me preocupa poco ese empresario, me preocupan sí los 920 trabajadores despedidos», remarcó.

«A los industriales nos pasa algo raro porque creemos en muchas de las cosas que se están haciendo, pero al mismo tiempo muchas nos están pegando. Por otro lado, también hay un tema de no haber reinvertido en la Argentina porque si estuvieron cobrando 3 veces más por un mercado cautivo, en ese tiempo podrían haber invertido y aprovechar a ser competitivos al máximo. Cuando escucho lo de Fate, me preocupa poco ese empresario, me preocupan sí los 920 trabajadores despedidos. Porque además seguramente no recibieron el beneficio de que la empresa cobre 3 veces más una cubierta. Entonces, ante estos casos, me parce bárbaro que se blanqueen. En cambio, en el caso de la industria del etanol o en el aceite de soja, hay capacidad ociosa porque han reinvertido constantemente en los últimos 12 años. Y lo hicieron porque la lógica era que el mercado del etanol o del aceite creciera; algo que no termina de ocurrir. O la industria del maní, lo mismo. Esos son los héroes que a veces se nombra; aquellos que siguieron reinvirtiendo para optimizar ganancias, bajar costos, ser más rentables», remarcó Di Bella.

Sobre su paso por el Estado, el empresario remarcó: «Me gustó conocer el otro lado del mostrador. Con la Nación me quedé un poco con las ganas. Es otra lógica. Y también empezás a conocer a los que quedan del otro lado del mostrador, a los empresarios. Porque por ahí se escucha que el reclamo es por un Estado eficiente pero después llegan para decirte que están de acuerdo con la ordenanza, pero si no le pueden hacer una excepción y no pintar el cordón de amarillo frente a su comercio o industria. Y ahí empieza a prevalecer la mirada individual, que es la esencia del ser humano. Por ahí la política también exacerba mucho esas cosas. Y en Argentina también juega que durante muchos años fue un sálvese quien pueda y como pueda».

Y agregó: «Sí es cierto también que en las decisiones más locales, la mirada es la del intendente. Uno le puede poner impronta, pero queda atado a lo que el intendente quiera hacer. Si uno quisiera llevar la mirada de ciudad que cree mejor, hay que ser intendente. La política es muy vertical, algo que no se da en las empresas, que son más horizontales, más colaborativas».

Con respecto a su paso por la gestión de Javier Milei, a comienzos de 2024, Di Bella explicó: «Me quedé con enormes ganas porque estuve 5 meses y me tocó la peor parte, la de despedir a 50 personas por teléfono de programas que ya no iban a continuar. Agarré el teléfono y los llamé uno por uno, aunque podía no hacerlo. No me parecía, aunque no tenía mucho para explicar, más allá de que se daban de baja los programas. Pero me fascinó toda la otra parte de la cantidad de gente que recibí con proyectos en la mano para hacer cosas y que necesitaban una gestión o financiación. Fue impresionante y me maravilló por la cantidad de cosas por hacer que hay en Argentina».

Y cerró: «Creo que cuando el Estado sea eficiente, ágil, rápido, lo más valioso va a ser la gestión, que es lo que al privado más le dificulta».

EMPRESAS