Clínicas y sanatorios advierten que «el Pami castiga a sus afiliados con las nuevas reglas de juego»
El conflicto del Pami con sus prestadores de salud por atrasos en los pagos, débitos en prácticas ya realizadas y hasta un nuevo esquema con recortes para los médicos de cabecera generó una serie de reacciones que incluyeron un paro de 72 horas de profesionales y un ultimátum de clínicas y sanatorios que amenaza con profundizar el conflicto.
Frente a eso, el gerente de la Asociación de Empresas Sanatoriales de Río Cuarto (Aesa), Mario Piastrelini, explicó en diálogo con EntreLíneas la situación actual de las instituciones que trabajan con el Pami y los motivos que llevaron a esta nueva tensión que reconoce ya varios capítulos en el pasado. Pero al mismo tiempo, el directivo advirtió que «la salida que proponen es un cambio en las reglas de juego que cuando nosotros las apliquemos van a impactar en el afiliado».
Respecto al contexto, Piastrelini indicó que «está complicada la situación porque se sumaron los médicos de cabecera con un paro de 72 horas luego de una resolución que llegó la semana pasada y por la cual les modificaban la modalidad de contratación. Y lejos de actualizar los ingresos que ellos tienen mensualmente por su trabajo, hicieron modificaciones que terminaron con una quita y finalmente sus ingresos bajan. Lejos de acompañar al menos el IPC, algo que no pasa en los últimos dos años. En definitiva, vienen pagando 100, deberían pagar 200, pero van a pagar 70. Eso es lo que define el accionar del Pami».
Y agregó: «Estamos siendo pasivos frente a un ajuste que no lo comunican, sino que lo imponen frente a un sistema que muchas veces es dependiente del Pami. El sistema intenta adaptarse, pero hace 25 años que buscamos adaptarnos pero se llegó a un límite en el que lamentablemente, y sin tomar mayores medidas, nos vamos a tener que adaptar a las nuevas condiciones que pretenden, con topes a las prestaciones que puede brindar una institución o las que puede tomar un afiliado. Vamos a adecuarnos a eso; cuando no se autoriza una práctica la reprogramaremos, la pasaremos para el próximo mes, y en el caso de que algún afiliado esté disconforme, tendrá que ir a reclamar al Pami. Nosotros no podemos brindar una prestación a cuenta porque después el Pami no la paga», afirmó el gerente de Aesa.
Con respecto a los argumentos que trascienden desde Pami, que busca eficientizar el gasto ante sospechas de prácticas injustificadas o inexistentes, Piastrelini remarcó que «la sobrefacturación o sobreprestación no se resuelve aplicando quitas a todo el mundo por igual. Eso se resuelve trabajando. Lo hicieron con las universidades, cuando dijeron que había sospechas de malversación de fondos y aplicaron un recorte a todo el sistema; en el Garrahan dijeron que creían que había irregularidades y también hicieron lo mismo. Pero eso no se hace así, se hace con trabajo. Hay que trabajar. Porque cualquier financiador que sospeche que una institución está sobrefacturando o sobreprestando, la solución no es aplicar débitos generales, o no pagar nada, o dividir el pago en tres y lo que no les parece no pagarlo. No funciona así. La respuesta es con mucho trabajo, auditando, mirando las tomografías, viendo las prestaciones en cada caso. Pero esa no fue la solución. La salida que proponen es un cambio en las reglas de juego que cuando nosotros las apliquemos van a impactar en el afiliado. Pareciera que ellos son los que castigan a los afiliados con las nuevas reglas de juego», concluyó el representante de las clínicas y sanatorios riocuartenses.





