Ingaramo: «La sequía que hay en la economía es infernal»

El economista cordobés Jorge Ingaramo analizó en EntreLíneas el complejo escenario económico y remarcó que no ve hoy «posibilidades de que el segundo semestre sea mejor que el primero». Advirtió por la pérdida constante de ingresos disponibles en las familias y también por el creciente «canuto» que construye la clase media alta de la Argentina. «El desafío es mover la guita que está parada en el país, no un plan platita».

«Tenemos un gran superávit comercial externo de US$ 18.000 millones en los primeros 8 meses del año, producto de la cosecha que fue muy buena, y el superávit de combustibles, más los precios internacionales que nos acompañaron. ¿Dónde lo encuentro a ese superváit en el mercado interno? No lo encuentro en ninguna parte. Porque tenemos que 8,7% cayó la inversión, 2,7% cayó el consumo y ahora aparece JP Morgan advirtiendo que va a disminuir el nivel de crecimiento de la economía para este año», advirtió.

Respecto a la explicación de este contexto, Ingaramo remarcó que «es muy simple. Ajustaron las tarifas públicas. Eso ayuda a mejorar el superávil fiscal, pero claro, reduce el ingreso disponible en las familias. A la gente se le cae el ingreso disponible y no puede consumir. El crédito es el otro instrumento de reactivación y se ha frenado prácticamente en diciembre del año pasado, y prácticamente está decreciendo ahora en términos reales. Ni hablar de la masa monetaria en términos reales, que directamente ellos dicen que controlan el M2 transaccional, o sea, la guita que hay en los bolsillos. Bueno, eso no ha crecido en el año contra una inflación del 21% lo que va el año. Así que imagínese usted la sequía que hay en la economía es infernal».

Sobre la definición del presidente Javier Milei y la abundancia de dólares en la economía argentina, Ingaramo destacó que «los dólares le salen por las orejas a los tipos que compraron 3.400 millones en julio y 2.800 millones en agosto, que son 1.700.000 personas. O sea, el superáavit se fue al canuto o si no al turismo, o si no a las compras Currier. No se ve nada en el mercado interno de eso. O sea, podrán salir los dólares por las orejas de alguna gente, pero son 1.700.000 familias en un país que tiene 14 millones de familias. Entonces, no hay manera de que la economía crezca si no mueven la guita. La Argentina es un país rarísimo, tiene 170.000.000 millones de dólares en el canuto, 80.000 millones de dólares en el fondo de garantía de sustentabilidad de los jubilados y 18.000 millones de dólares de argentinos en los bancos sin prestar; cómo puede ser que una economía con semejantes ahorros no tenga ningún incentivo a invertir ni ningún incentivo a consumir, por lo menos en el mercado interno. Y la respuesta es muy sencilla: el país es muchísimo más caro que cualquiera otro país donde uno pueda consumir. ¿Y por qué está caro? Porque atrasaron el tipo de cambio y abrieron las importaciones. Es cierto, abrir las importaciones abarata las cosas, pero en el promedio los servicios están carísimos. Entonces, lamentablemente no hay manera de de que la economía responda positivamente a esto. Y el mercado empieza a ver que se va cayendo el salario real, aumenta el desempleo, la clase media va teniendo cada vez menos ingreso, los ingresos se acumulan en un segmento de la población que no gasta, sino que encanuta», remarcó Ingaramo.

Respecto a las posibles acciones, el economista destacó que «si el gobierno no se aviva de que este problema tiene que buscarle una solución y mover esos recursos que están parados va a ser difícil todo. La solución no es el plan platita, la solución es mover la guita parada. Ahí está la gran cuestión. Si el Gobierno piensa que está todo bien, que está bárbaro que la clase media compre dólares a 1.550 pesos, que la clase alta compre, y no se calienta porque si esa plata va a inversión o va al canuto, bueno, va a tener su merecido, no? Yo no veo ninguna chance de que el segundo semestre sea mejor que el primero. Ninguna», afirmó Ingaramo.

Finalmente, el economista se refirió a las sugerencias de su colega y ex secretario de Economía, Gabriel Rubinstein, de generar una fuerte devaluación para reactivar la economía, Ingaramo remarcó su rechazo: «No, ni soñando. Está del tomate. No sé qué le pasó, parece que tuvo un delirium tremens. Acá lo que hay que hacer es terminar de flotar el tipo de cambio para las empresas. Permitir que el exportador entre dólares a la Argentina y pueda comprar en dólares y la economía termine de dolarizarse de una buena vez, o ser verdaderamente bimonetaria a través del curso legal del dólar», remarcó Ingaramo.

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