El ausentismo de las aulas y el empleo joven, claves en los resultados de las pruebas Pisa

Los resultados de las pruebas Pisa mostraron un declive importante a nivel mundial que encendió las alarmas, pero en particular en la Argentina el rendimiento de los alumnos de 15 años fue algo peor. Por eso, desde el Ieral de la Fundación Mediterránea, las investigadoras Laura Caullo y Guadalupe Galíndez, pusieron el foco en dos factores que resultan atractivos para buscar explicaciones a los resultados: ausentismo y empleo joven.

En diálogo con EntreLíneas, Caullo destacó que los resultados de Argentina «son preocupantes, con una caída significativa en matemática, en lengua, en ciencia. el peor resultado de los últimos 20 años. Y nosotros quisimos ir un poquito más allá y preguntar cuáles son eh los determinantes que explican este desempeño desfavorable de los alumnos. Estamos hablando de que el desempeño concretamente es que tres de cada cuatro chicos de 15 años no alcanza el nivel básico en matemáticas y seis de cada 10 estudiantes tampoco logran un nivel básico en lengua y en ciencias. O sea, detrás de estos datos, uno de los factores que encontramos que que explica el rendimiento de los alumnos es un 28% de los estudiantes declaró haber faltado clases en las últimas dos semanas previas a la evaluación y otro 28%», explicó, al tiempo que aclaró que más allá de la coincidencia de los porcentajes, «no se puede aseverar que sea el mismo conjunto, aunque seguramente hay alguna correlación».

La economista del Ieral de la Fundación Mediterránea remarcó que «estamos teniendo al menos tres de cada 10 chicos de 15 años que no asisten frecuentemente al colegio y además un una magnitud semejante que falta y que trabaja. Recordemos que en Argentina el trabajo está permitido por la legislación laboral desde los 16 años y bajo ciertas condicionalidades. Desde luego que estos factores, ausentismo, repitencia y trabajo inciden, no es nada novedoso, pero sí el número es alarmante tanto para el trayecto educativo de los chicos y como en su desempeño».

Finalmente Caullo vinculó esa realidad con el millón de jóvenes Ni-Ni que existen en la Argentina; que no estudian ni trabajan. «Cuando miramos los datos o las cifras de los jóvenes niní, estamos hablando de alrededor de un millón de jóvenes que no se despertaron un día y dijeron no voy a estudiar ni trabajar. Estas pruebas son señales tempranas, nos dan una alerta de lo que está ocurriendo en el mercado laboral en simultáneo con el trayecto educativo. O sea, los niños se están iniciando tempranamente en el mundo del trabajo sin tener todavía las habilidades necesarias que el propio mercado laboral les va a exigir un tiempo después cuando terminen el trayecto oficial», advirtió Caullo.

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