«Somos un piojo al lado del 21% de IVA»: Antonetti defendió la presión fiscal municipal

En medio de una actividad económica que no despega y de una caída de la recaudación que golpea a los tres niveles del Estado, la Municipalidad de Río Cuarto lanzó un plan de regularización de deudas con beneficios más amplios que los de regímenes anteriores. Así lo explicó el secretario de Economía, Pablo Antonetti, durante una entrevista con Entre Líneas, donde también analizó los recientes fallos de la Corte Suprema contra los municipios y el panorama fiscal de cara al año electoral.

Antonetti sostuvo que los primeros días de implementación transcurrieron «acorde a lo esperado», con una etapa inicial de consultas y reconocimiento por parte de los contribuyentes. Según explicó, el nuevo régimen es «mucho más amplio» que los anteriores porque profundiza el descuento sobre los intereses.

En el caso del pago de contado de inmobiliario, automotor y agua, la quita llega hasta el 80% de los intereses. Para comercio, que tiene un tratamiento diferenciado, el descuento es del 60% en intereses y hasta el 80% en multas. El plan suma además la posibilidad de pagar hasta en 12 cuotas sin interés de financiación, aunque con menores descuentos.

El funcionario remarcó un beneficio indirecto: ponerse al día habilita de inmediato el acceso a la condición de «contribuyente cumplidor». Estimó que el año próximo esa categoría mantendrá valores similares a los actuales, con un 40% de descuento sobre el capital para quienes paguen de forma anual.

Antonetti explicó que el programa responde a dos lineamientos que les dio el intendente: brindar un alivio fiscal, sobre todo al sector comercial, y permitir que quienes «quedaron en el camino» puedan regularizar su situación y acceder al beneficio del cumplidor.

Consultado sobre cuánto podría aportar el régimen, respondió: «Somos optimistas». La estimación interna apunta a recuperar cerca del 30% de la deuda gestionada, con diferencias según el tipo de tributo. Las mayores expectativas están en comercio, ya que el plan permite regularizar también deuda marcada como judicial, con juicio iniciado, lo que además facilita cerrar la vía litigiosa.

El secretario comparó el desempeño local con el de otros niveles del Estado. Según indicó, la recaudación provincial registró una caída interanual cercana al 15% en ingresos brutos, mientras que en Río Cuarto la baja fue de solo el 3%. Mencionó además rubros con comportamiento positivo, con crecimientos del 13% y de más del 20% en inmobiliario, y una cantidad de cuentas similar o levemente superior a la del año pasado.

La excepción es el impuesto automotor, con una caída de entre el 13% y el 14%. Antonetti aclaró que no se trata de un cambio de comportamiento del contribuyente, sino de «una caída del sistema». Responsabilizó a la decisión del presidente de eliminar, hace un par de años, las estructuras que recaudaban a través de los registros de la propiedad del automotor. Antes, al transferir un vehículo se retenían patente y multas y el sistema las imputaba automáticamente a cada municipio. «Lo que era automático ahora hay que hacerlo artesanalmente», resumió.

Los fallos de la Corte y la tasa de Comercio e Industria

Antonetti analizó los dos fallos casi simultáneos de la Corte Suprema que limitan la potestad tributaria municipal: el de Banco Galicia contra la Municipalidad de Córdoba y el de una mutual ferroviaria de Pergamino. Admitió que el tema preocupa, pero sostuvo que Río Cuarto está relativamente más resguardada.

Explicó que el Municipio trabaja desde un antecedente de 2021 vinculado a Quilmes, según el cual se puede cobrar sobre la base del ingreso bruto siempre que exista una prestación efectiva de servicios, para distinguir una tasa de un impuesto encubierto. Con ese criterio, Río Cuarto viene documentando los servicios que presta a los grandes contribuyentes, como seguridad, alumbrado y limpieza de calles, análisis bromatológicos e inspecciones técnicas de habilitaciones. Según precisó, en el último año se registraron 388 actas o intervenciones, aceptadas por los contribuyentes.

Además, dijo que la ciudad fue «uno de los pocos municipios a nivel país» que adecuó el hecho imponible de la contribución, algo que, según señaló, Córdoba no hizo: allí el objeto es muy amplio y poco específico, y ahora lo está modificando por el fallo. También aclaró que ambas sentencias son sobre causas puntuales y que todavía hay que analizar qué viene.

El secretario cuestionó las críticas de los defensores del Gobierno nacional, que acusan a los municipios de desestabilizar la economía. «Somos los que menor presión fiscal tenemos», afirmó, y comparó: «Somos un piojo al lado del 21% de IVA, de Ganancias, de la tasa del 4% de comercio e industria».

Su planteo es que primero debe revisarse el esquema de coparticipación nacional, una deuda pendiente desde 1996, y luego discutir qué servicios presta hoy el municipio, que amplió su red por delegaciones de Nación y Provincia, muchas veces sin los recursos asociados. Coincidió en que hace falta una reforma impositiva, algo que incluso pidió el Fondo Monetario, que aclare cómo se financian los municipios y qué servicios deben prestar.

Consultado sobre la idea de que los municipios deberán ajustar sus servicios a los ingresos que les queden, Antonetti la calificó de «definición de manual» y advirtió que es muy compleja de llevar a la práctica: implicaría decidir qué se deja de prestar y, además, pérdida de puestos de trabajo. «No es una cuestión simplista de dos más dos», subrayó.

Sobre la situación financiera del municipio, fue optimista: «Yo creo que está bien». Señaló que las cuentas están ordenadas y al día, que a fines de septiembre no hubo necesidad de pedir ampliación del presupuesto y que entienden que llegarán bien a fin de año, incluso con un vencimiento de letras que comienza a «gotear» en diciembre.

Para el año siguiente, en cambio, el panorama es más incierto. Antonetti anticipó que será «un año de turbulencias», que dependerá del resultado electoral a nivel nacional, y advirtió que un escenario de tensión política puede desatar «una corrida cambiaria».

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