Los sugestivos movimientos del cordobesismo

Había una frase famosa en la política argentina que decía: «Al final, peronistas somos todos». Pero los tiempos cambian y ahora podría fácilmente ser reemplazada por: «Al final, mileístas somos todos».

La política cordobesa, después de la paliza libertaria en octubre del año pasado, ya se ha encuadrado casi por completo en alguna de las constelaciones del universo mileísta. Unos más cerca, otros más lejos pero la referencia principal es el Presidente y los suyos.

Lo más sugestivo de los últimos días fueron los movimientos en el cordobesismo, o PJ cordobés, que está recibiendo una andanada de descalificaciones y críticas de peronistas clásicos por su rol en la votación de la reforma laboral. La actuación general de Hacemos por Córdoba en el Congreso fue, cuanto menos, llamativa. Primero, Alejandra Vigo aprobó en el Senado la ley en general y presentó algunas objeciones en particular. Pocos días después apareció conformando un interbloque y ratificada como vicepresidenta segunda de la Cámara Alta, en una jugada que ideó el mileísmo para dejar al kirchnerismo sin representación.

Pero tampoco pasó desapercibida la actuación cordobesista en Diputados. El exgobernador Juan Schiaretti faltó a la sesión en la que se votó la reforma (dijo que no pudo llegar por el paro) y también se ausentaron llamativamente Ignacio García Aresca (llaryorista acérrimo) y Alejandra Torres, que suele optar por no aparecer en los debates más complicados. Otros dos schiarettistas, como Carlos Gutiérrez y Carolina Basualdo, aprobaron la reforma de Milei, que impone la posibilidad de fijar jornadas laborales de 12 horas y da amplias ventajas a los empleadores. En los últimos días, Gutiérrez declaró que hubo negociaciones (con el oficialismo, se entiende) y que ellos no fueron en representación propia sino del «proyecto político».

En paralelo, la gestión de Llaryora obtuvo avales de la Casa Rosada para tomar deuda por 800 millones de dólares y en breve se anunciaría el acuerdo por el cual la Nación pasará a enviar 10.000 millones de pesos mensuales a la Caja de Jubilaciones en vez de los 5 mil millones actuales.

Pero los movimientos no sólo se dan en el oficialismo. En la oposición brilló Luis Juez, quien después de mantener su propio bloque durante 2025, se pasó oficialmente a La Libertad Avanza y se subordinó a la conducción de Patricia Bullrich. El año pasado Juez había jugado un rol que combinaba apoyos a Milei con algunas reservas críticas; sin embargo, ese perfil parece haber quedado en el olvido. Ahora, el senador es un aliado incondicional de Milei y parece estar sumando puntos para convertirse en candidato a gobernador el año próximo.

EMPRESAS