Wehbe: «Lula pagó el exceso de confianza, las apuestas online y el cansancio con el oficialismo»
Con la primera vuelta brasileña todavía fresca, el profesor Pablo Wehbe, especialista en política internacional, analizó en Entre Líneas un resultado que sorprendió a buena parte de los analistas. Empezó con humor: «Ojalá tuviera las respuestas». Después, las fue dando una por una.
Wehbe contó que, semanas atrás, consultó a dos encuestadores, uno de San Pablo y otro local, y que ambos anticipaban un escenario ajustado, con una última medición que daba a Lula como ganador por poco. Lo que ocurrió en la última semana, sostuvo, cambió el panorama.
Para explicarlo recurrió a lo que llamó el «complejo de Panurgo»: la tendencia de la gente insegura a ir detrás de la mayoría por temor a quedar en minoría. Según el profesor, esa lógica ayudó a polarizar la elección y a barrer al tercer candidato, de quien se decía que podía superar los siete puntos y que quedó por debajo de los cuatro.
El efecto inverso, agregó, también juega. Cuando la sociedad ve mucha diferencia a favor de alguien, el votante que pensaba votarlo «por las dudas» se libera psicológicamente: siente que ya no necesita su voto. Recordó que pasó con Alberto Fernández después de las PASO de 2019 frente a Macri, y antes con Chávez. «Eso pudo haber pasado cuando todos decían: va a ganar Lula», planteó.
Para Wehbe hubo un segundo factor de peso: la prohibición de las apuestas online. Explicó que son muy populares en Brasil, en particular en un sector afín al PT, el de las favelas, donde además existe una quiniela clandestina que también quedaba alcanzada por la medida. A eso sumó que muchos clubes de fútbol viven de esa actividad y salieron a cuestionar duramente a Lula.
«No lo vamos a discutir: socialmente es útil. Ahora, políticamente lo derrumbó. Fue malo el timing», afirmó.
El profesor enumeró otros elementos que, a su juicio, jugaron en contra del oficialismo: un tercer mandato, la edad de Lula (80 años), cinco gobiernos del PT y un clima de época que no es exclusivo de Brasil. «Hay un momento de cambio, así como cambio de gaseosa o de celular, también cambio de gobierno», graficó.
En lo económico, reconoció que la situación mejoró, pero señaló que el encarecimiento del combustible impactó en los precios en general, y que el aumento de la tasa de interés complica a una población muy endeudada. Remarcó que se trata de asalariados, el mismo sector al que Lula había sacado de la pobreza en mandatos anteriores y al que hoy «se le vuelve a complicar la vida».
Sobre la campaña, Wehbe fue crítico con el último tramo de Lula, que según él fue «hasta vulgar en algunas cosas» en su publicidad negativa. Recordó que se negó a ir al debate, algo que, en su opinión, hizo porque sabía que quedaría mal parado, y que los brasileños terminaron apagando cualquier spot publicitario por el hartazgo con ambos candidatos.
Otro punto que el especialista consideró clave fue la imagen de un Jair Bolsonaro enfermo, al que «no dejan ir a un hospital» o al que llevan esposado. «Eso da pie para victimizar a una persona, más allá de todo lo que se pueda decir», sostuvo. Y en política, advirtió, lo que puede parecer persecución judicial termina siendo adverso para quien la impulsa.
Wehbe planteó que cualquiera de los dos tendrá dificultades para gobernar. En el Senado, de 89 bancas, 28 son bolsonaristas, y en Diputados, de 513, hay 89 bolsonaristas «y todavía faltan contar», más los aliados. Si gana Lula, tendrá un Parlamento en contra; si gana Bolsonaro, deberá negociar, y cualquiera de los dos enfrentará un poder judicial con el que, recordó, el PT históricamente se llevó mal, aunque hoy el Superior Tribunal Federal le haya jugado a favor políticamente. Flavio Bolsonaro, señaló, ya anunció un juicio político al tribunal.




